El humor: Cultura y psicoterapia.

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En esta oportunidad, nos convoca la temática del humor. En la actualidad, continuamos transitando un tiempo global adverso  e incierto y consideramos oportuno poder explorar este concepto  desde ciertos autores del campo de la psicología y reflexionar juntos sobre sus implicancias en nuestra vida y en el espacio psicoterapéutico con los pacientes.

Al nombrar la palabra humor, podemos remitirnos a la medicina hipocrática de la Antigua Grecia  que afirmaba que el cuerpo estaba compuesto por cuatro humores (líquidos), los cuales eran bilis negra, amarilla, sangre y flema que a su vez determinaban el carácter o temperamento de la persona.

Si los humores estaban equilibrados se hablaba de buena salud y de lo contrario habría que realizar un reequilibrio de los mismos en búsqueda de la mejora de la misma. De manera que ya desde esa época y hasta la actualidad el concepto de humor se ha abordado de distintas maneras, vinculado al ámbito de la salud por un lado y también considerado como una parte inherente al mundo cultural y artístico global. Sin duda, un concepto muy polisémico.

En la actualidad, sabemos que existen distintos tipos y modos de humor por ejemplo el  gráfico, televisivo, cinematográfico, irónico, absurdo, blanco, negro, entre tantos otros. 

En su exquisito libro “El hombre en busca del sentido”(1979), Viktor Frankl expresa: “el humor es otra de las armas del alma en su lucha por la supervivencia.  En la existencia humana, el humor proporciona el distanciamiento necesario para sobreponerse a cualquier situación, aunque sea por un breve tiempo”. En relación a ello, da cuenta de un efecto de desahogo y de liberación a la manera de un bálsamo catártico que alivia de las adversidades inevitables que podemos llegar a tener que atravesar a lo largo de nuestra vida.

En ese recorrido teórico  se marca algo de una distancia, de hacer aparecer un sentido diferente o contrasentido que despertará sorpresivamente una emoción alegre y distendida. Cabe distinguir que el sentido  del humor de aquel que lo manifiesta puede  coincidir con el del oyente/ espectador a modo de “sintonía humorística” y también  sabemos que existe la capacidad de poder reírse y hacer humor de uno mismo. El humor se puede sentir y experimentar. La risa que emana de lo humorístico suele ser algunas veces reparadora y puede quebrar la tensión de un determinado contexto. 

En su texto de 1927 titulado “El humor”  Sigmund Freud menciona que el humor no tiene solo algo de liberador como el chiste y lo cómico, sino también algo de grandioso y patético. Es decir, puede conmovernos y agitar el ánimo con fuerza. Implica un triunfo del yo  y una  ganancia de placer afirmándose a pesar de lo desfavorable de las circunstancias reales. Significa una victoria  del principio de placer y ayudará al yo a mostrarse triunfante.  Diferencia además la actitud humorística para con uno mismo de la dirigida a una persona ajena: así es  que  el humor puede ser compartido.

 Humor en el espacio terapéutico

A partir de la experiencia clínica obtenida en el trabajo psicoterapéutico con pacientes  podemos dar cuenta  de que la utilización del humor puede convertirse en una herramienta y recurso muy poderoso siempre y cuando se utilice de una manera responsable, estratégica, y orientada a propósitos claros por parte del terapeuta.

Según el autor Weiss (1984) un terapeuta que emplea humor es creativo e imaginativo  y refleja humanidad e interés por parte del mismo. 

Conocer el sentido del humor de cada paciente nos brinda información acerca de su personalidad, intereses y  valores, y también nos puede dar algunas pistas de por qué sufre o padece. La capacidad de reírse de uno mismo (entre otros elementos) nos puede  ayudar a afrontar con mayores recursos las tensiones y conflictos de nuestra existencia.  

Es importante destacar que cada terapeuta pueda reconocer en el mismo su propio humor, y aquellas cosas que despiertan comicidad, incluso como una potencia  que lo ayude a  cuidar de sí. Y por otra parte, ser respetuoso con el paciente pesquisando que es aquello que a él lo divierte, le causa gracia, le despierta el humor y desde allí y solo desde allí poder cultivar juntos un sentido del humor compartido que aporte beneficios sin dejar de tomar con seriedad los problemas que duelen y que han sido motivo de consulta.

El humor se constituye como una apertura que  abre sentidos posibles, no los cierra ni nos encierra.  Consideramos al humor como una herramienta más de nuestro cajón terapéutico en pos del bienestar y de la capacidad de flexibilizar y amortiguar algo de tanto sufrimiento tanto propio como de nuestros pacientes.

Se puede considerar entonces  al humor como algo meramente humano  que se siente, que afecta a cuerpo-mente-alma  y también como una construcción cultural  creativa con distintos matices. Muchas veces se oyen frases del estilo “ el/ella no tiene sentido del humor”, las preguntas que les dejamos serían  ¿es algo que se tiene o no se tiene? o ¿se puede construir y adquirir dinámicamente?

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Bibliografía

Chazenbalk, L. (2006) El valor del humor en el proceso psicoterapéutico. Versión web: http://dialnet.unirioja.es

Frankl, V (1979) El hombre en busca de sentido. Barcelona: Herder.

Freud,S. (1994). El humor. En J.Strachey (Ed. & Trad.) Obras completas, 21. 4° reimpresión.Buenos Aires: Amorrortu. (trabajo original publicado en 1927).


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Seguir Yanina Di Pilato:

Soy Licenciada en Psicología (Universidad de Belgrano), especialista en Psicología Clínica. Egresada de la residencia de Psicología Clínica del Hospital Italiano de Buenos Aires. Actualmente me desempeño como psicóloga asociada en dicha institución y trabajo con pacientes adolescentes, adultos y adultos mayores. Estoy interesada en la formación y actualización profesional permanente en el campo clínico tanto individual como vincular-grupal.

2 Respuestas

  1. Luis
    | Responder

    Muy buena la nota. Creo q el humor puede ser algo innato de la persona o bien puede construirse. Toda vez que las distintas etapas de la vida por las que uno transita, pueden hacer florecer el humor per se o construirse a traves de las vivencias que le ocurren al ser humano.

  2. Yanina
    | Responder

    Gracias Luis por leernos, muy valiosos tus aportes.

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